SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS
Bolivia late en el centro de América Latina con sus 8.274.295 habitantes en 1.098.581 kilómetros cuadrados de acuerdo al censo 2001. Desde 1982 lo hace al ritmo de vientos democráticos bajo los cuales se llevaron adelante reformas estructurales, como la de 1985, con las que los gobernantes intentaron subirla al tren de la globalización y garantizar una estabilidad económica, para poder parar la hiperinflación registrada, las reformas alcanzaron un promedio de crecimiento moderado del 4,3 por ciento del Producto Interno Bruto desde 1990. Sin embargo, los indicadores económicos comenzaron a bajar en 1998.
Dos años después ya nadie ocultaba que había estallado la crisis en el país. No era sólo un fenómeno nacional, sino internacional.Para el PNUD, si bien Bolivia fue uno de los países latinoamericanos más consecuentes para llevar adelante tales reformas, tanto los indicadores sociales como económicos indican que esto ya no es sostenible
Ha llegado la hora de innovar y redefinir las formas de inserción en la economía internacional. Bolivia figura en los informes de Desarrollo Humano del PNUD como uno de los tres países más pobres de América Latina. Seis de cada 10 bolivianos viven con ingresos por debajo de la línea de la pobreza. ¿A qué se considera extrema pobreza? A tener un dólar al día para vivir. A la pobreza se debe sumar la desigualdad en los ingresos entre los que más ganan y los que menos perciben y entre éstos últimos están los indígenas de acuerdo al Informe de Desarrollo Humano en Bolivia 2002. Así, los municipios y departamentos de menores niveles de desarrollo humano y mayores niveles de desigualdad y pobreza son aquellos donde existe una mayor proporción relativa de población indígena. Por ejemplo, el PNUD indica que en los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Beni, que ocupan los tres primeros lugares en el ranking departamental de desarrollo humano, la población mayor a seis años habla dos idiomas, uno nativo y español, y representa al 24 por ciento, 16 por ciento y 12 por ciento, respectivamente. En estos mismos departamentos, la población mayor a 15 años que se identifica como indígena representa el 37 por ciento, 20 por ciento y 33 por ciento, respectivamente.

En los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Oruro, cuyos IDH ocupan los tres últimos lugares, la población que habla un idioma nativo representa el 82 por ciento, 65 por ciento y 64 por ciento, respectivamente. Los porcentajes de la población total que se identifica en estos departamentos como indígena son 84 por ciento, 66 por ciento y 74 por ciento, respectivamente.
A los problemas indicados también debemos sumar la creciente urbanización del país Hoy, la urbanización se sigue desarrollando alrededor de tres ciudades capitales: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Aunque esta urbanización parece consolidada e irreversible, tres departamentos siguen siendo predominantemente rurales: Potosí, Pando y Chuquisaca. El último Censo de 2001 detectó un incremento notable de la población rural en términos absolutos en los años 90 (más de 400 mil personas), después de un estancamiento neto en los 70 y 80. Además, la brecha entre las tasas de crecimiento urbana y rural se redujo de 4,2 a 2,2 puntos porcentuales en los dos últimos periodos intercensales.
Habrá que ver y analizar hasta qué punto esta dinámica demográfica reciente responde al impacto de políticas públicas como la Ley de Participación Popular, que promovió una masiva redistribución de recursos hacia los municipios del país o es, más bien, un reflejo de las crecientes limitaciones que enfrentan las ciudades para responder a las expectativas de los migrantes rurales, sobre todo debido a la desigualdad y pobreza en las ciudades del eje central. También se cree que la crisis ha dado lugar a un importante movimiento de retorno de migrantes hacia sus entornos rurales de partida.
En el Censo 2001, el 15 por ciento de los bolivianos dijo que no había nacido en el departamento en el que vive, sino en otro. Los análisis de los flujos migratorios interdepartamentales demuestran que los que un día decidieron cambiar, eligieron como lugar de destino zonas menos pobladas, pero con mayores niveles de desarrollo humano como Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija. Los datos del Censo de 2001 muestran que existe una elevada correlación entre el desarrollo humano, la migración y la localización geográfica. Las zonas expulsoras de población tienden a ubicarse en las tierras altas de Bolivia y presentan niveles de desarrollo humano inferiores que el promedio municipal del país. Al contrario, las zonas de recepción de migrantes tienden a ubicarse en las tierras bajas del país con mayores niveles de desarrollo humano.
Hablar de pobreza, exclusión y desigualdad que empujan a una continua migración en busca de mejores oportunidades, en un país cuya sociedad debería tener grandes posibilidades económicas debido a la importante cantidad de recursos naturales sobre los que está asentada y los grandes sacrificios históricos que ha realizado para mantener el sistema democrático. Si se toma en cuenta que según el último Índice de Desarrollo Humano del PNUD (2004), los bolivianos quieren cambios para un mejor futuro; aunque ya no están dispuestos a asumir riesgos para lograrlo.
El PNUD enfatiza que, efectivamente, recursos naturales como el gas seguirán siendo importantes en la economía boliviana; sin embargo, si no se llevan adelante cambios importantes no sólo económicos, sino sociales, el país no podrá saldar las viejas y nuevas deudas con sus habitantes. Entre los cambios que Bolivia debe asumir hay uno muy importante que, de lograrse, tendría un impacto económico y social muy fuerte: la inclusión de todas las culturas que laten en el país. Actualmente, éstas conviven encerradas en sus propias fronteras ideológicas, desconfiando de los demás, mucho más si éstos son extranjeros. La continua exclusión las llevó a ese extremo del que hoy hay que sacarlas, pero para hacerlas partícipes de la construcción de un país equitativo. “Bolivia –indica el informe 2004 del PNUD- es una nación pensada e imaginada en consenso, pero aún carente de cohesión e inclus
ión social”.
El 97 por ciento de los ciudadanos encuestados para el último Índice de Desarrollo Humano del PNUD indicaron que se sienten orgullosos de ser bolivianos, el 92 por ciento piensa que para que Bolivia progrese se necesita pensar primero en el bien del país en su conjunto y al 72 por ciento le gustaría ver en el año 2025 un país abierto al mundo que preserve su cultura. http://www.abi.bo
EVALUACIÓN DEL BCB SOBRE LA ACTUAL SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS La situación económica del país no es fácil. El crecimiento económico se ha mostrado muy modesto desde 1999 y a ello se ha sumado el deterioro de la cartera del sistema financiero y el creciente déficit fiscal, en un contexto internacional con altibajos. Los conflictos sociales y políticos recientes también incidieron negativamente en la situación económica del país. En 2003, empero, algunos factores positivos deben anotarse. Entre ellos, la notable recuperación de las exportaciones que, de acuerdo con cifras del INE, entre enero y septiembre de 2003 habrían alcanzado a $us1,123.7 millones. Esto representa un incremento de 16.9% respecto a igual período de 2002. La balanza comercial, por su parte, está registrando superávit, una situación pocas veces observada en el pasado. Asimismo, el índice del tipo de cambio efectivo y real está en su mejor nivel, favoreciendo al sector exportador y a la producción nacional que compite con las importaciones.
LA SITUACIÓN ECONÓMICA PREOCUPA A LOS BOLIVIANOS
La población boliviana aún expresa su preocupación por la crisis económica y el desempleo, pese al crecimiento de las exportaciones nacionales y el aumento de las reservas internacionales de oro, preocupaciones la violencia generada por acciones políticas y regionales. El desempleo que mostraba “desde la preocupación ciudadana una tendencia decreciente hasta febrero de 2006”, volvió a tomar impulso con el 55 por ciento de los consultados. “No estamos en los valores de 2003 (63 por ciento) ó 2004 (62), pero nos estamos acercando”. El 47 por ciento de los encuentados manifestó su congoja por la pobreza que afecta a Bolivia, lo cual muestra un estancamiento en este tema respecto a 2006 (45 por ciento) y 2005 (48 por ciento). Junto con la despreocupación por el tema de la corrupción, que sólo interesa al 24 por ciento del universo consultados, quedaron relegados aspectos como la dotación de servicios básicos (dos por ciento), consumo de drogas (dos por ciento), salud (dos por ciento), hidrocarburos (10 por ciento), la mala performance del Gobierno (20 por ciento), el problema causado por el cambio cultural que vive el país (tres por ciento), congoja por los paros, huelgas y bloqueos existentes (9 por ciento).
BIBLIOGRAFIA:
Todo crecimiento de la economía externa es favorable para una economía nacional, porque cuando las economías del mundo aumentan su crecimiento, también aumentan sus demandas y Bolivia, como un país exportador podría tener un crecimiento pues se abrirían nuevos mercados y aumentarían los volúmenes de exportación generando un mayor empleo. Es más preocupante la situación política porque a pesar de las deficientes decisiones que está tomando el Gobierno la economía sigue funcionando bien, es decir que los mercados, las personas con iniciativa a pesar de estas decisiones incorrectas, siguen creando riquezas para el beneficio del país. Es preocupante que el Gobierno en lugar de promover la actividad productiva y apuntalarla, lo que está haciendo es desincentivarla con medidas que prohíben exportar aceite.




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